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ORACIÓN

PRIMER  CONGRESO

EUCARÍSTICO PARROQUIAL

Señor Jesucristo, tú que eres Pan de Vida en nuestro camino pastoral. Bendice la preparación y la realización del Primer Congreso Eucarístico Parroquial, con el cual queremos confirmar nuestra fe. Danos tu gracia para conocerte, celebrarte y adorarte en el misterio eucarístico. Que tu presencia, por la fuerza del Espíritu Santo, nos haga ser discípulos misioneros unidos a Ti, Palabra hecha carne. Que Nuestra Señora de los Ángeles nos acompañe, para que los frutos de nuestro Congreso, confirmen los esfuerzos de la Misión Continental Arquidiocesana. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. AMEN 


 

HIMNO

PRIMER  CONGRESO

EUCARÍSTICO PARROQUIAL 

DIVINO MANJAR 

 

1. Son tu Cuerpo y Tu Sangre Señor,
maravilla y prodigio de amor.
Alimento del alma, riqueza sin par,
divino manjar (bis)
 
 
CORO
 
EUCARISTIA, DIVINO ALIMENTO,
CELESTIAL SUSTENTO PARA CAMINAR. 
EUCARISTÍA, DIVINO ALIMENTO, 
DON DEL CIELO PARA EL MUNDO ENTERO.
SACRAMENTO, DIVINO MANJAR.
 
 
2. Anunciamos tu muerte, Señor, 
proclamamos tu resurrección. 
De tu altar recibimos la fuerza, 
el valor para la Misión (bis) 
 
3. Sacerdotes, ministros de luz,
consagrados por Cristo Jesús.
A sus manos desciendes al oír su voz, 
Cordero de Dios (bis).
 
4. En tu seno Jesús se encarnó,
Oh, María, Sagrario de Dios. 
Pura, Llena de Gracia, Madre Virginal, 
Reina Celestial (bis). 
 
HACIA LA ASAMBLEA PARROQUIAL: "LA PARROQUIA QUE SE NOS PIDE SERÁ"

Reunidos los obispos del continente americano en noviembre del año 1998 con Juan Pablo II en el Sínodo de América, reflexionaron sobre el gran reto que se plantea a la parroquia en nuestros tiempos, de manera particular la parroquia urbana. En el documento de Ecclesia in America se concluye:

Una atención especial merecen, por sus problemáticas específicas, las parroquias en los grandes núcleos urbanos, donde las dificultades son tan grandes que las estructuras pastorales normales resultan inadecuadas y las posibilidades de acción apostólica notablemente reducidas. No obstante, la institución parroquial conserva su importancia y se ha de mantener. Para lograr este objetivo hay que « continuar la búsqueda de medios con los que la parroquia y sus estructuras pastorales lleguen a ser más eficaces en los espacios urbanos ». Una clave de renovación parroquial, especialmente urgente en las parroquias de las grandes ciudades, puede encontrarse quizás considerando la parroquia como comunidad de comunidades y de movimientos. Parece por tanto oportuno la formación de comunidades y grupos eclesiales de tales dimensiones que favorezcan verdaderas relaciones humanas. Esto permitirá vivir más intensamente la comunión, procurando cultivarla no sólo «ad intra», sino también con la comunidad parroquial a la que pertenecen estos grupos y con toda la Iglesia diocesana y universal. En este contexto humano será también más fácil escuchar la Palabra de Dios, para reflexionar a su luz sobre los diversos problemas humanos y madurar opciones responsables inspiradas en el amor universal de Cristo. La institución parroquial así renovada « puede suscitar una gran esperanza. Puede formar a la gente en comunidades, ofrecer auxilio a la vida de familia, superar el estado de anonimato, acoger y ayudar a que las personas se inserten en la vida de sus vecinos y en la sociedad ».  De este modo, cada parroquia hoy, y particularmente las de ámbito urbano, podrá fomentar una evangelización más personal, y al mismo tiempo acrecentar las relaciones positivas con los otros agentes sociales, educativos y comunitarios.”

Preparando la Asamblea Parroquial este es el gran reto que hemos de reflexionar: ¿cómo ser parroquia urbana capaz en sus estructuras pastorales de dar el Evangelio al hombre y mujer de nuestro inicio de milenio? Una evangelización más personal será la respuesta al corazón de fieles que desean ser acogidos en la familia parroquial. Continuemos profundizando del perfil de parroquia que debemos y queremos ser, esta determinará el perfil de evangelizador (presbítero, religioso, religiosa y laico) que hemos de asumir.

San Pedro Apóstol, ruega por nosotros.

Conocedores de esta necesidad y de la responsabilidad de seguir construir “Comunión” en nuestra Parroquia y con todo nuestro entorno les invitamos a compartir sus opiniones en el desarrollo de las siguientes preguntas:

¿Cuáles son los problemas más importantes en la comunidad?.

¿Cómo califica la proyección de la Parroquia y por que ?.

Indíquenos cuales acciones podría desarrollar la Parroquia y aún no se han logrado.

¿Qué siente usted que la Parroquia no le está ofreciendo?

¿Qué aspectos positivos se deberían mantener y reforzar en la vida Parroquial?

Otras sugerencias.