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HACIA LA ASAMBLEA PARROQUIAL:
"LA PARROQUIA QUE SE NOS PIDE SERÁ"
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Reunidos los obispos del continente americano en noviembre del año 1998 con Juan Pablo II en el Sínodo de América, reflexionaron sobre el gran reto que se plantea a la parroquia en nuestros tiempos, de manera particular la parroquia urbana. En el documento de Ecclesia in America se concluye:
Una atención especial merecen, por sus problemáticas específicas, las parroquias en los grandes núcleos urbanos, donde las dificultades son tan grandes que las estructuras pastorales normales resultan inadecuadas y las posibilidades de acción apostólica notablemente reducidas. No obstante, la institución parroquial conserva su importancia y se ha de mantener. Para lograr este objetivo hay que « continuar la búsqueda de medios con los que la parroquia y sus estructuras pastorales lleguen a ser más eficaces en los espacios urbanos ». Una clave de renovación parroquial, especialmente urgente en las parroquias de las grandes ciudades, puede encontrarse quizás considerando la parroquia como comunidad de comunidades y de movimientos. Parece por tanto oportuno la formación de comunidades y grupos eclesiales de tales dimensiones que favorezcan verdaderas relaciones humanas. Esto permitirá vivir más intensamente la comunión, procurando cultivarla no sólo «ad intra», sino también con la comunidad parroquial a la que pertenecen estos grupos y con toda la Iglesia diocesana y universal. En este contexto humano será también más fácil escuchar la Palabra de Dios, para reflexionar a su luz sobre los diversos problemas humanos y madurar opciones responsables inspiradas en el amor universal de Cristo. La institución parroquial así renovada « puede suscitar una gran esperanza. Puede formar a la gente en comunidades, ofrecer auxilio a la vida de familia, superar el estado de anonimato, acoger y ayudar a que las personas se inserten en la vida de sus vecinos y en la sociedad ». De este modo, cada parroquia hoy, y particularmente las de ámbito urbano, podrá fomentar una evangelización más personal, y al mismo tiempo acrecentar las relaciones positivas con los otros agentes sociales, educativos y comunitarios.”
Preparando la Asamblea Parroquial este es el gran reto que hemos de reflexionar: ¿cómo ser parroquia urbana capaz en sus estructuras pastorales de dar el Evangelio al hombre y mujer de nuestro inicio de milenio? Una evangelización más personal será la respuesta al corazón de fieles que desean ser acogidos en la familia parroquial. Continuemos profundizando del perfil de parroquia que debemos y queremos ser, esta determinará el perfil de evangelizador (presbítero, religioso, religiosa y laico) que hemos de asumir.
San Pedro Apóstol, ruega por nosotros.
Conocedores de esta necesidad y de la responsabilidad de seguir construir “Comunión” en nuestra Parroquia y con todo nuestro entorno les invitamos a compartir sus opiniones en el desarrollo de las siguientes preguntas:
¿Cuáles son los problemas más importantes en la comunidad?.
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